Delito contra la hacienda publica

Casos de delitos económicos

Los delitos económicos suelen confundirse con otro término, la corrupción. Existen diferentes definiciones de lo que es la corrupción. Cada definición ilumina diferentes dimensiones del fenómeno a estudiar, influyendo en las tareas de análisis y enjuiciamiento a realizar. Una primera definición se centra en la ética pública. Aquí, la corrupción se define como una confusión ética entre el espacio público y el privado. Una segunda visión relaciona el problema de la corrupción con la falta de transparencia del Estado, ya sea en forma de barreras de acceso a la información pública o de oportunidades de contratación puntual a determinadas empresas en el ámbito de los bienes y servicios. Sin embargo, hay una tercera definición, que es la que nosotros como organización promovemos: la corrupción es una de las muchas partes de un fenómeno criminal más complejo y más completo, que es la delincuencia económica. Por lo tanto, nuestra visión no se limita a los delitos cometidos en el sector público, sino que también se extiende a los perpetrados por los agentes económicos del sector privado.

Unidad de delitos económicos del reino unido

El bajo riesgo y los altos beneficios asociados a los delitos económicos hacen que sea una actividad muy atractiva para los grupos de delincuencia organizada. La probabilidad de que el fraude sea detectado y perseguido es baja debido a la complejidad de las investigaciones necesarias. Esto es especialmente cierto en los casos de fraude que sólo pueden descubrirse mediante la cooperación internacional y en los delitos cometidos a través de Internet para los que es necesario establecer la jurisdicción.

  Obligacion personalisima de no hacer

Los grupos delictivos organizados que operan a nivel internacional se benefician de las diferencias en las legislaciones nacionales. Las vulnerabilidades individuales y organizativas, como la falta de concienciación por parte de las víctimas y la escasa percepción del riesgo por parte de los grupos objetivo, son factores que favorecen la mayoría de los tipos de fraude.

Cada vez hay más conciencia de que ciertos actos del sector financiero que antes se consideraban simplemente una mala práctica empresarial pueden ser en realidad delictivos. La inversión temeraria generalizada, la tergiversación de los estados financieros y la conspiración para manipular los tipos de interés interbancarios entran en la definición de delincuencia grave y organizada.

Black edge: información interna…

El fraude y los delitos financieros son una forma de hurto/robo que se produce cuando una persona o entidad toma dinero o bienes, o los utiliza de forma ilícita, con la intención de obtener un beneficio de ello. Estos delitos suelen implicar algún tipo de engaño, subterfugio o el abuso de una posición de confianza, lo que los distingue del hurto común o del robo. En la compleja economía actual, el fraude y los delitos financieros pueden adoptar muchas formas. Los recursos que figuran a continuación le presentarán las formas más comunes de delitos financieros, como la falsificación, el fraude con tarjetas de crédito, la malversación y el blanqueo de capitales.

  Reparto de beneficios contabilidad

El fraude con tarjetas de débito y crédito también se produce cuando un individuo tiene la intención de obtener fraudulentamente dinero, bienes o servicios utilizando la tarjeta de acceso de un titular que no ha autorizado su uso. Entre los ejemplos más comunes de fraude con tarjetas de crédito o débito se incluyen el uso de la tarjeta de crédito o débito de otra persona sin su consentimiento, el uso de su propia tarjeta de crédito o débito a sabiendas de que ha sido revocada o ha caducado o de que su saldo disponible es inferior al precio de compra, y el uso de una tarjeta de crédito o débito robada o fraudulenta para recibir dinero, bienes o servicios.

La garda nacional económica…

La delincuencia financiera es un delito cometido contra la propiedad, que implica la conversión ilegal de la propiedad de bienes (que pertenecen a una persona) para su uso y beneficio personal. Los delitos financieros pueden consistir en fraudes (fraude con cheques, fraude con tarjetas de crédito, fraude hipotecario, fraude médico, fraude empresarial, fraude con valores (incluido el uso de información privilegiada), fraude bancario, fraude con seguros, manipulación del mercado, fraude en pagos (puntos de venta), fraude en la atención sanitaria); robos; estafas o engaños; evasión de impuestos; sobornos; sedición; malversación; robo de identidad; blanqueo de dinero; y falsificación, incluida la producción de dinero y bienes de consumo falsos.

  Pastilla del día después

Los delitos financieros pueden implicar actos delictivos adicionales, como los delitos informáticos y el abuso de ancianos, e incluso delitos violentos como el robo, el atraco a mano armada o el asesinato. Los delitos financieros pueden ser llevados a cabo por individuos, empresas o grupos de delincuencia organizada. Las víctimas pueden ser individuos, empresas, gobiernos y economías enteras.

Estados Unidos introdujo la Ley de Prácticas Corruptas en el Extranjero en 1977 para hacer frente al soborno de funcionarios extranjeros. Esta legislación dominó la aplicación internacional de la lucha contra la corrupción hasta alrededor de 2010, cuando otros países comenzaron a introducir una legislación más amplia y sólida, en particular la Ley de Soborno del Reino Unido de 2010.[1][2] La Organización Internacional de Normalización introdujo una norma internacional de sistemas de gestión contra el soborno en 2016.[3] En los últimos años, ha aumentado la cooperación en las medidas de aplicación entre los países.[4]